¿Qué tienen en común la alegría, la tristeza, el enojo y el miedo? Todas son emociones con las que procesamos información. Cuando nacemos, la información que podemos procesar es muy básica: si un bebé quiere comer, lo siente como una amenaza y activa una respuesta emocional que reflejará con el llanto. Pero a medida que empezamos a crecer, debemos aprender a convivir con otros y, para eso, es necesario empezar a desarrollar habilidades socioemocionales que nos permitan tener respuestas más sofisticadas que las primarias. El rol de las familias y cuidadores es fundamental en ese aprendizaje.
Aprender a convivir tiene que ver con habilidades que los niños necesitan aprender y que en algún punto necesitan que los adultos se las puedan enseñar. El desafío de la convivencia tiene que ver con aprender respuestas más complejas: cuando una emoción se activa, lo primero que hay que entender es que el hecho de que los niños no sepan manejar sus emociones no es un problema, sino una característica evolutiva.
Te invitamos a escuchar el episodio "Las emociones: ¿cómo aprenden niños y niñas a manejarlas?", del podcast Hablemos de crianza, de UNICEF y Magnolio Podcast.
