La crianza positiva refiere que lo básico, en cualquier estilo de crianza, debe ser el respeto a niños, niñas y adolescentes como sujetos relacionales, que tienen los mismos derechos que cualquier persona adulta y, además, un grupo de derechos que le son consustanciales por su condición de seres humanos en desarrollo.
Se trata de una crianza libre de violencias que, a partir del trato respetuoso desde la educación, cuenta con mejores probabilidades para ser efectiva, saludable, adecuada y promover, no solo los aprendizajes necesarios, sino el bienestar psicológico de los hijos e hijas. Mídete aborda con madres, padres y otras personas cuidadoras de niñas, niños y adolescentes, la importancia de asumir estas prácticas cotidianamente. Ello implica:
- La crianza libre de cualquier tipo de violencias.
- La diversidad, la libertad y la autonomía: las muchas maneras de ser niño y niña son válidas y justas.
- La crianza compartida, en la que madres, padres y otras personas cuidadoras, son igualmente responsables de la educación.
- El respeto de los derechos de niños, niñas y adolescentes, en el proceso de su crianza.
- La afectividad consciente: educar desde el afecto y que niños, niñas y adolescentes perciban el cariño

Mídete convoca a madres, padres, abuelas, abuelos y a cualquier otra persona que asuma el cuidado y la educación de niñas y niños en el ámbito familiar, a compartir las soluciones que han puesto en práctica en su trabajo de crianza. Historias como estas, algunas con nombres y apellidos, otras en las que respetamos el anonimato, forman parte de un inventario de soluciones útiles para quienes desean apostar por la crianza respetuosa.